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Antropólogo de la Universidad de los Andes; Máster y Doctor en Antropología de la Universidad de Pittsburg. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes.
Ganador del Premio Alejandro Ángel Escobar en Ciencias Sociales y Humanas (2009) por su trabajo
Los herederos del pasado. Indígenas y pensamiento criollo en Colombia y Venezuela.
1. ¿Cómo surgió en usted la inquietud por la investigación científica?
La culpa la tienen, como siempre, los profesores. En el colegio tuve la enorme fortuna de contar con profesores como Ernst Bein y Guillermo Quiroga, ambos entusiastas por el pasado prehispánico. Ambos, cada uno a su modo, partidarios de una formación crítica. Y en la Universidad, María Elvira Escobar, Jorge Morales y Elena Uprimny ayudaron a consolidar ese interés. Además el ámbito familiar fue importante: quizá fui de los pocos que fue apoyado cuando tomé la decisión de estudiar antropología. En los últimos años de bachillerato, mi padre me compraba libros de arqueología y demostraba un enorme entusiasmo por el estudio de las sociedades prehispánicas que habitaron Colombia.
2. ¿De qué manera incidió su familia en su disciplina al estudiar?
Mi padre era un antropólogo frustrado y mi madre fue muy tolerante. Sin ellos hubiera sido muy difícil orientar mis intereses hacia el campo de la arqueología. Desde joven la vocación de mi padre por los viajes me indujo a estudiar lo que estudié. La actitud de ambos con respecto a la importancia del conocimiento fue fundamental. En particular, las historias que de niño escuché sobre los intelectuales y científicos durante la ocupación alemana en Dinamarca infundieron profundo respeto por la actividad de investigador.
3. ¿Dónde transcurrió su infancia?
En la Bogotá de los sesentas y setentas.
4. ¿En qué colegio estudio?
Atendí al Gimnasio Moderno. Algo estudié allí, también en el mejor espíritu que fomenta la inquietud intelectual.
5. ¿Cree usted que el colegio jugó un papel importante en su desarrollo profesional?
Sin duda. El ambiente en el colegio resultó favorable. Sus profesores y el grupo de amigos del curso fueron entusiastas amigos de la investigación. Creo, en perspectiva, que la mayoría de ellos tenía vocación de investigadores pero que el tiempo y probablemente la formación universitaria, o tal vez las presiones familiares de las cuales me libré, evitaron que hoy tuviéramos excelente gente en las más diversas áreas de investigación.
6. ¿Cuál fue su materia favorita en el colegio?
Historia (y la perdí un año).
7. ¿Cuál fue la materia que más dificultades le dio en el colegio?
Física, una materia fascinante dictada por un delirante e intolerante profesor.
8. ¿Si no hubiera sido antropólogo, qué otra cosa hubiera estudiado?
Historia.
9. ¿Cuándo supo que lo que quería estudiar era antropología?
En el último año de formación en el colegio.
10. ¿Cuáles fueron sus opciones para escoger su carrera universitaria, su universidad y su campo de investigación?
Exploré la posibilidad de ser médico o arquitecto. Las opciones de Universidad se limitaron a la Nacional, la Javeriana y los Andes. Estudie en esta última.
11. ¿Tuvo que sortear algún obstáculo para comenzar, continuar o terminar sus estudios?
Sí. Dificultades económicas que obligaron a compromisos adicionales por parte de mis padres y que fueron sorteados también con la ayuda generosa de la Universidad.
12. ¿Qué hace en sus ratos libres?
Leo y paseo. Pero mis mejores ratos libres consisten en hacer arqueología. Y poco tiempo hay.
13. ¿Explique, por favor, de manera sencilla de qué se trata lo que investiga y para qué le sirve a la humanidad?
Investigo el pasado prehispánico en Colombia, y también la forma como se ha visto el pasado indígena en Colombia y la historia de la arqueología. Me interesan las condiciones de vida de las poblaciones nativas en el siglo XVI, pero además cómo ese tema interviene simbólicamente en el colombiano de hoy. La importancia de estos estudios para la humanidad solo se entiende como un proceso a largo plazo. Cada vez es más difícil explicarlo, pero lo cierto es que las visiones a corto plazo han implicado para el país niveles de improvisación y desaciertos lamentables.
14. ¿Cuál es su sugerencia para cualquier gobierno en cuanto a temas de investigación y ciencia?
Mayores estímulos a la investigación. Las entidades que financian los estudios en mi área son pocas y siempre tienen problemas de fondos. Por supuesto, el impulso a los doctorados en Colombia, país que muestra un atraso aterrador aún frente a la mayor parte de los países latinoamericanos.
15. Si es profesor ¿Cuál es su primera frase al empezar una clase?
Que no les voy a pedir nada de memoria, que pueden traer las lecturas y las notas de clase a los exámenes porque las preguntas son de pensar, lo cual las hace más difíciles, no más fáciles. Que no me importa cuál es su opinión sobre los temas que se van a presentar, sino que sean capaces de argumentar de forma inteligente.
16. ¿Qué necesitamos en Colombia para que la ciencia y la investigación sean un quehacer desde la infancia?
Hacer un trabajo con las familias. Creo que en muchos hogares se desprecia la investigación e incluso el estudio. Allí se hace muchas veces el trabajo perverso de convencer a la gente de que sólo estudiar ciertas carreras donde se haga dinero vale la pena. Estimular que los profesores de Colegio estén encarretados con la investigación y no que sean profesores de colegio precisamente porque no tienen interés en investigar.
17. ¿La especialización y la continuidad en un científico son esenciales para llevar a buen fin una investigación?
Sí: la formación dura toda la vida y sin continuidad son pocas las posibilidades de éxito. Y más ahora: desconectarse del mundo de la investigación trae una enorme dificultad para engancharse de nuevo
18. ¿Cuál es su héroe en el mundo de la ciencia?
Sin duda Charles Darwin y Nils Bohr.
19. ¿Qué música escucha?
Queen, Rolling Stones y música celta.
20. ¿La ciencia es arriesgar?
No necesariamente. Científicos hay de toda clase y ciencias también. Puede convertirse en un cómodo modo de vida, o puede ser arriesgada. Muchos científicos viven cómodamente bajo el amparo de su “status” especial. Otros no. Estos últimos son menos y valen más.
21. ¿Qué es un científico?
Es una persona con enormes responsabilidades y también con deberes enormes. Es una persona que cree que conocer más es un gran placer y, entre los mejores, también un ciudadano que crea que lo que hace servirá por lo menos para imaginar un mundo mejor.
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