Mención - Ciencias Sociales y Humanas 2016
Memoria y olvido: Usos públicos del pasado desde
la Academia Colombiana de Historia (1930-1960).

Autora: Sandra Patricia Rodríguez Ávila. Profesora de planta del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Pedagógica Nacional, integrante del grupo Sujetos y nuevas narrativas en la investigación y enseñanza de las ciencias sociales.

Esta investigación producto de una tesis doctoral aborda la Academia Colombia de Historia como emisor de la memoria oficial del país desde 1930 y hasta 1960. La ACH es abordada como entidad que representó a la élite política y que se engranó en las esferas culturales mediante el desarrollo de tres tipos de actividades que incidieron en la construcción de la memoria histórica nacional: conmemoraciones patrióticas, enseñanza de la historia escolar y conservación del patrimonio histórico y cultural.

Se trata de un trabajo erudito, muy crítico, original y muy pertinente. La autora formula preguntas novedosas y demuestra con acierto y claridad su hipótesis a partir de un trabajo exhaustivo de consulta y comparación de fuentes de archivo.

Memoria y olvido: usos públicos del pasado desde la Academia
Colombiana de Historia (1930-1960).

En esta tesis del Doctorado de Historia de la Universidad Nacional de Colombia se analiza la Academia Colombiana de Historia (ach) como organismo emisor de la memoria oficial del país a partir de los aportes de las investigaciones acerca de los usos públicos del pasado y las políticas de la memoria. Esta entidad representó a la élite política y se engranó en las esferas culturales mediante el desarrollo de tres tipos de actividades que incidieron en la construcción de la memoria histórica nacional: conmemoraciones patrióticas, enseñanza de la historia escolar, y conservación del patrimonio histórico y cultural.

A partir de los planteamientos de estudios españoles y argentinos acerca de las academias de historia, inicialmente se analiza la configuración de laach como organismo emisor de la memoria oficial entre 1930 y 1960, a partir de la articulación de cuatro mecanismos institucionales: conformación de un cuerpo de académicos de la élite política y cultural dedicado a la historia por patriotismo y afición; construcción de un proyecto editorial orientado a la divulgación de la historia patria; transferencia de la experiencia de la ach a las academias y centros regionales del país; y legitimación de la entidad como organismo emisor de la memoria oficial a partir de su producción y de los análisis históricos que la han abordado como objeto de estudio.

Posteriormente se abordan los festejos patrios entre 1930 y 1960, a partir de la programación desarrollada por la Junta de Festejos Patrios conformada por la entidad. Al abordar los procesos conmemorativos, el trabajo muestra la importancia de los rituales y procesiones religiosas en la construcción de relaciones de subordinación entre las élites y el pueblo que se mantuvieron como parte del imaginario patriótico. En estos eventos, los miembros del Gobierno y la élite capitalina se consideraban como descendiente del procerato patriótico; los protagonistas de los actos militares representaban la continuidad entre el Ejercito Libertador y las Fuerzas Militares y el pueblo era el sector redimido desde la perspectiva de la democracia cristiana por las dos primeras jerarquías sociales. Los símbolos cívicos de la adscripción a una identidad nacional (bandera, escudo, himno) quedaron subordinados a los símbolos de la comunidad católica (mártires de la iglesia y la cruz) y los lazos de identidad fueron asociados a la Iglesia Católica, las Fuerzas Armadas, los dos partidos políticos, los clubes deportivos y al paternalismo empresarial.

También se presenta la perspectiva educativa de la ach referida a la enseñanza de la historia. En el trabajo de investigación se identifican cuatro claves para la enseñanza de la historia que contribuyeron a mantener la tradición sobre las reformas educativas y culturales propuestas durante los Gobiernos liberales y el periodo de Rojas Pinilla: lo que se debe enseñar (contenidos de los textos escolares y planes de estudio de historia y educación cívica); lo que se debe saber y recordar (modelos sociales transmitidos en los textos escolares); lo que se debe conmemorar (liturgia patriótica y efemérides); y lo que se debe olvidar (revisionismos y olvidos).

Finalmente se aborda el patrimonio histórico y cultural como elogio de los antepasados y memoria póstuma. Se presentan cuatro tipos de registros materiales que la ach privilegió como conjunto patrimonial: archivos institucionales y familiares de personajes ilustres, padres de la patria y próceres de la Independencia; monumentos históricos y arqueológicos; uso de la iconografía patriótica en los textos escolares; y galería de los historiadores como estrategia de ingreso de los académicos al procerato patriótico.

El trabajo se cierra con un apartado de conclusiones en el cual se presenta un balance general de las políticas de la memoria trazadas por la ach, en el cual se evidencia una ordenación simbólica de la memoria oficial inscrita y definida por la Iglesia católica, el Ejército Nacional y la élite política y cultural con un régimen de historicidad anclado en el pasado.

La utilidad de este trabajo radica en el aporte que pueda hacerse a la comprensión del ordenamiento simbólico de la memoria histórica nacional, del cual una entidad como la ach es responsable mediante el desarrollo sistemático de conmemoraciones, prácticas de enseñanza y mecanismos de conservación del patrimonio, todas ellas estrategias que se enfrentaron a otras interpretaciones del pasado y que presentaron a los idearios alternativos, como amenazas contra la unidad nacional.




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