Esta Fundación empieza con la apertura de un testamento... un visionario, amante de las ciencias con deseos de dejar un legado que fuera útil para su país, y su esposa, la mujer que dedicó los últimos 35 años de su vida a convertir en realidad el sueño de su marido. Esta feliz combinación...es lo que permite el nacimiento y la consolidación de una entidad como la Fundación Alejandro Ángel Escobar

ABAD FACIOLINCE, HECTOR, Fundación Alejandro Ángel Escobar, Talleres de Litobogal, Bogotá, 1998. Lea el texto completo

Acorde con los nuevos tiempos, la Fundación ha cambiado el nombre de los galardones de Beneficencia por el de Premios de Solidaridad, y en la categoría de Ciencias creó una  nueva área, Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, que sin duda obedece a preocupaciones que se han vuelto más acuciantes en los últimos años, pero que responden perfectamente al espíritu y a las intenciones últimas del fundador, un verdadero ecologista, que en cierto sentido se anticipó a su tiempo en lo que tiene que ver con la importancia de preservar el medio ambiente.

La Fundación ha logrado conservar su vigencia, y ha entrado a formar parte del patrimonio cultural del país, gracias a que ha respetado la visionaria idea de su fundador, y gracias al entusiasmo e impulso generoso que le dio su viuda durante los primeros decenios de funcionamiento. El respeto a esa idea original y el entusiasmo por la labor cultural de la Fundación siguen hoy tan vivas como en 1955.

Con la cuarta parte restante de mis bienes formarán mis albaceas o a falta de ellos, mi heredera, una Fundación, domiciliada en Bogotá, para la cual conseguirán la respectiva personería jurídica, y se denominará Fundación Alejandro Ángel Escobar.

Fragmento del testamento de Don Alejandro Ángel Escobar, 1 de abril de 1949.