Entrevista

Nancy Prada Prada

Entrevista concedida por Nancy Prada Prada, coordinadora del grupo de investigación ganador, Premio Nacional Alejandro Ángel Escobar -Ciencias Sociales y Humanas- 2018 por el trabajo Aniquilar la diferencia. Lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en el marco del conflicto armado colombiano.

1. ¿En qué momento surgió en usted la inquietud por la investigación científica?
Antes que investigadora especializada en teoría feminista fui una joven que vivía, como todas, la desigualdad estructural que implicaba ser mujer. Notaba el trato diferenciado, las violencias cotidianas, pero, aunque percibía la injusticia, no tenía herramientas para tramitarla. Solo tenía preguntas: ¿por qué eran así las cosas? ¿Desde cuándo? ¿Cómo cambiarlas? Fueron preguntas vitales, antes que investigativas. Solo al entrar en contacto con el feminismo y con los estudios críticos sobre sexualidad pude comenzar a desenredar esta madeja, cristalizando mis preguntas previas en proyectos de investigación.

2. ¿Dónde transcurrió su infancia?
Aunque mi familia es santandereana, nací en Ciénaga (Magdalena), a donde muchos llegaron en la década de los 70´s buscando mejor fortuna. Allí viví mis primeros 10 años, así que el Caribe ha dejado en mí toda la impronta de los primeros recuerdos de la vida. Luego crecí en Bogotá, y hace pocos meses he iniciado el regreso al Caribe perdido, radicándome en la ciudad de Cartagena.

3. ¿Cuál fue su materia favorita en el colegio? ¿Cuál fue la materia que más dificultades le dio?
Mi rendimiento en el colegio fue muy bueno, porque siempre me ha gustado estudiar. Esta curiosidad por el mundo me acompaña desde pequeña. Sin duda español y luego Filosofía fueron mis materias favoritas, soy humanista desde siempre. Lo único que me costaba pasar era Educación Física. Además de humanista, soy sedentaria también desde chiquita.

4. ¿Si no hubiera estudiado filosofía, qué otra cosa hubiera estudiado?
Literatura. Fue de hecho mi segunda opción cuando me presenté a la Universidad Nacional, pero fui admitida en primera, así que cursé allí la carrera de Filosofía. Suelo bromear diciendo que “lo que quiero hacer cuando sea grande es escritora de novelas”. En realidad, no es broma.

5. ¿Cuándo supo que lo que quería estudiar era filosofía? ¿Cuáles fueron sus opciones para escoger su carrera a, su universidad y su campo de investigación?
Es difícil para una estudiante de secundaria promedio distinguir las diferencias entre las distintas disciplinas de las Ciencias Humanas. Yo sabía, en efecto, que lo mío eran las humanidades y lo social, pero como la única materia relacionada que se incluía en nuestro curriculum era Filosofía, hacia allí me dirigí. No consideré otras opciones como Antropología o Sociología sencillamente porque no entendía de qué se trataban. La Universidad Nacional también fue mi primera opción. Aunque mi familia hubiera podido costear otro lugar, intuía en este espacio la potencia transformadora que luego tuve oportunidad de constatar. Soy una orgullosa egresada y defensora de la universidad pública.

6. ¿Qué hace en sus ratos libres?
Leo literatura, escribo, me encuentro con mis amigas. Ahora salgo a caminar por la playa e intento aprender yoga.

7. ¿Explique, por favor, de manera sencilla de qué se trata lo que investiga y para que le sirve a la humanidad?
Investigo sobre órdenes de género y sexualidad, es decir, sobre cómo se han tramitado estos aspectos de la experiencia humana a lo largo de la historia, en distintos contextos, y cómo funcionan en el presente. Ambas cosas han estado en el centro de las preocupaciones tanto de los discursos morales dominantes, como de las apuestas transformadoras del statu quo. El género y la sexualidad funcionan como matrices de organización de una sociedad, de allí la importancia de estudiarlas, pues al hacerlo es posible comprender aspectos fundamentales del funcionamiento de un colectivo humano en un determinado momento. Por ejemplo, la investigación que nos mereció el Premio Alejandro Ángel Escobar – 2018, se concentró en hacer una lectura del conflicto armado colombiano desde estas dimensiones, con lo que aprendimos que en el complejo entramado de la guerra en nuestro país ocupan también un lugar importante consideraciones de tipo moral respecto al género y la sexualidad, coincidentes con posiciones dominantes, que explican la ocurrencia de repertorios de violencia específicos sobre personas con géneros o sexualidades alternativas.

8. Si es profesora ¿Cuál es su primera frase al empezar una clase?
Me gusta arrancar por las presentaciones personales, no solo como ejercicio de relacionamiento, sino porque me permite hacer explícito mi lugar de enunciación, el lugar desde donde hablo y construyo el pensamiento, y que no es, nunca, “neutral”. Hablamos desde nuestra identidad, desde nuestra historia, desde el cúmulo de experiencias que somos. Comienzo por ahí.

9. ¿Qué necesitamos en Colombia para que la ciencia y la investigación sean un quehacer desde la infancia?
Necesitamos entender para qué sirve eso. Creo que la investigación no ocupa en nuestro contexto el lugar central que debiera porque la mayoría no dimensiona su importancia. Decía en mi discurso el día de la premiación que optamos por la investigación (es decir, por observar el mundo a la luz de un marco teórico y formularle preguntas para que emerja algo que antes no se sabía) para producir nuevo conocimiento, porque el saber es la condición de posibilidad para que sucedan cosas nuevas. Luego, hacemos investigación para que se ensanche el mundo, y no solo el saber.

10. ¿Qué música escucha?
Crecí con el rock en español y ahí me quedé: Charly García, Caifanes, Fito Páez, Soda Estéreo... También me gusta la música protesta y de cantautores: gente con una guitarra que canta poemas.

11. ¿Qué se ve haciendo dentro de 20 años?
Quisiera vivir en un contexto rural, menos imbuída en el ritmo demencial de las ciudades contemporáneas. Me veo escribiendo, escribiendo muchísimo. Escribir es para lo que nací.