Reseña

Cuerpos al límite: tortura, subjetividad y memoria en Colombia
(1977-1982)
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Mención Ciencias Sociales y Humanas - 2017

Autor: Juan Pablo Aranguren Romero, profesor de la Universidad de los Andes, Bogotá, D.C.

Esta investigación indaga por las relaciones entre cuerpo, subjetividad y memoria en contextos de violencia política a finales de los años setenta y comienzos de los ochenta en Colombia. Centrado en entender las formas en que la tortura se inscribe en la experiencia corporal y subjetiva, este trabajo emprende un recorrido por el cuerpo social y político, el cuerpo militar, el cuerpo militante y el cuerpo detenido y torturado.

Este recorrido permite recrear las dimensiones que adquieren la represión de los movimientos sociales, la militarización de la vida cotidiana, la configuración de la subjetividad en los movimientos insurgentes y el cuerpo y el sujeto llevados al límite en la detención y la tortura. Y aunque analizados en apartados diferentes, los cuerpos aquí considerados son considerados y analizados en un tejido que redimensiona la experiencia de los sujetos a partir de sus vínculos afectivos, sociales y políticos y en virtud del reconocimiento de su agencia —actuantes y dinámicos— ante las formas de contención y represión.

El trabajo está dividido en tres partes. En la primera, se discuten los que he denominado como dispositivos biopolíticos de la seguridad nacional en Colombia, entendidos como mecanismos a través de los cuales se promueven lógicas de subjetivación y desubjetivación ancladas en las ideas de amenaza y seguridad. Se analiza la lógica que entraña la práctica de las formas de tratamiento de la conflictividad social, a partir de la implementación de la doctrina de la seguridad nacional, del aumento de las funciones judiciales de las fuerzas militares y de un uso habitual de la figura de estado de sitio a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. El análisis que presenta la primera parte muestra, entonces, el carácter biopolítico de los dispositivos implementados en aras de la seguridad nacional, basados en una lógica inmunitaria que promueve la defensa del cuerpo social recurriendo a la violencia, la promoción del miedo y la generalización del enemigo interno. El trabajo argumenta que las pretensiones de seguridad y defensa de estos dispositivos terminan por estimular una negación de la diferencia y una afirmación de unos pretendidos valores nacionales, encarnados en las fuerzas militares. En esta primera parte el trabajo se apoyó en la revisión de fuentes de prensa y otras fuentes escritas del período.

El recorrido de la primera parte pretende constituir un panorama complejo del cuerpo y la subjetividad en contextos de violencia política. En tal sentido, se busca subrayar que las prácticas de tortura no pueden ser explicadas sin recurrir a una comprensión del contexto socio-jurídico colombiano que hizo de la excepcionalidad la norma y del contexto sociopolítico que, como en otros países latinoamericanos durante el mismo período, exacerbó un proyecto civilizatorio orientado por la idea de atacar y borrar lo que se consideraba disfuncional, diferente o incómodo para la nación idealizada —por entonces— a través de las retóricas de la Guerra Fría. El lector podrá entrever cómo estos contextos se expresan en la idea de un cuerpo social que busca ser protegido de una presunta enfermedad que lo amenaza a medida que se extiende en su interior. 

En la segunda parte se profundiza, por un lado, en los efectos que los dispositivos estudiados producen en la sociedad y la política colombianas, expresados en un paulatino proceso de militarización del cuerpo social, y, por el otro, en las objeciones e impugnaciones que se gestan en la que he denominado performatividad insurgente; en este último caso he tomado como referencia las acciones y las narrativas del Movimiento 19 de Abril (M-19) contra el militarismo y la seguridad nacional. En esta parte se examina, así, el proceso de militarización del cuerpo social atendiendo a los decretos y leyes que enfatizaron la atribución de las funciones de control social, político y judicial a las fuerzas militares, y se analiza los valores defendidos y el tipo de sujeto anhelado por los militares colombianos en la época y su articulación con una concepción disciplinada y homogénea de la sociedad. Con este fin se revisaron las publicaciones de las Fuerzas Armadas, las publicaciones realizadas por los generales colombianos que fueron ministros de Defensa o comandantes de las fuerzas militares y algunos manuales de contrainsurgencia implementados por el Ejército nacional.

Con base en una revisión de entrevistas realizadas a la comandancia del M-19, de los libros publicados por los integrantes del grupo y de algunos de sus documentos programáticos, se discuten las formas en que este movimiento propuso una ruptura con las concepciones oficiales de nación y democracia y con la noción idealizada del militante insurgente, con las que formuló una profunda objeción al militarismo —a sus valores, a sus ideales de ciudadanía y a su idea de cuerpo-armado— y provocó una fuerte reacción represiva por parte del Ejército. Como consecuencia de ello fueron detenidos y torturados la gran mayoría de los integrantes de dicho grupo guerrillero e integrantes de diversos movimientos sociales. La segunda parte apunta a comprender, justamente sobre las pretensiones de inmunización del cuerpo social analizadas en la primera parte, los procesos dirigidos a la militarización del cuerpo ciudadano que se extienden por la vida cotidiana del país, incluso hasta nuestros días, así como una de las expresiones de oposición a sus gramáticas y retóricas.

La tercera parte profundiza en las denuncias que se empezaron a hacer a finales de la década de los setenta con la finalidad de develar el ejercicio de la tortura por parte de los militares colombianos. El análisis que se propone tiene como finalidad explicar cómo, si con la represión el conflicto social era tratado como una práctica subversiva que legitimaba el intento de borramiento del sujeto a través de la desaparición y la tortura, en el proceso de denunciar y hacer visibles los delitos cometidos por el Estado el sujeto termina también por ser desdibujado. Se muestra aquí el borramiento que resulta de los intentos de representar y sistematizar las prácticas sistemáticas que llevan al límite a los sujetos. Los documentos de denuncia acerca de detenciones y torturas difundidos por las organizaciones defensoras de derechos humanos se constituyeron tanto en fuente de información como en objeto de análisis. Estos documentos proveyeron información de gran utilidad para la investigación, pero al mismo tiempo fueron analizados en virtud del campo de representación en que se inscriben. Así, el trabajo finaliza con un intento por rescatar al sujeto desdibujado tanto por la tortura como por las prácticas de representación y sistematización gestadas en la denuncia. Se muestra en qué medida la memoria de ese sujeto (hombres y mujeres víctimas de tortura) interpela a las prácticas que persiguieron su borramiento y a las narrativas que pretendieron desdibujarlo. La tercera parte finaliza, así, con un recorrido por las narrativas de quienes, habiendo sido puestos al límite en la tortura, dan cuenta de sus emociones, vínculos y afectos y afirman en su experiencia subjetiva un más allá del cuerpo sufriente. 

Fueron las condiciones sociales, éticas, psíquicas, afectivas y epistémicas las que mediaron en la producción de los testimonios sobre la tortura. De esta manera descubrí lo que implica hacer de una investigación una experiencia intersubjetiva, pues quienes accedieron a hablar conmigo lo hicieron fundamentalmente porque se sintieron interpelados por el contexto en que se inscribió mi investigación. Esto supuso que sólo a través de un vínculo de confianza se podía establecer una “entrada” al campo de las entrevistas. El problema metodológico de la selección y del muestreo se tornó, entonces, un problema ético, político y epistémico que ligaba la memoria con el silencio y con el cuerpo, dibujando los límites de la representación del sufrimiento.