Reseña

Estudio Nacional de la degradación de suelos por erosión, 2015.

Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible - 2017

Autores: Omar Franco Torres (Director General) y Reinaldo Sánchez López (Coordinador), investigadores vinculados al Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales – IDEAM; Imelda Montañés Orozco, Carlos Eduardo Gómez Sánchez, Javier Otero García y José Alejandro Salamanca García, investigadores vinculados a la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales - U.D.C.A, Bogotá.

El deterioro de la calidad de los suelos es un problema creciente y de preocupación mundial, ocasionado por dinámicas naturales y antrópicas, se manifiesta con la degradación y la contaminación. La erosión es el proceso de degradación más importante que afecta los suelos y las tierras en Colombia y en el mundo; sin embargo, existen otros procesos que avanzan silenciosamente, como la degradación por salinización, la compactación, la desertificación, la pérdida de materia orgánica y biodiversidad y la contaminación. 

La degradación de los suelos mantiene una estrecha relación con la variabilidad y el cambio climático, la deforestación, el uso inadecuado del territorio, la pobreza, el hambre, la inseguridad y la violencia social, la calidad de vida de las personas, el aumento de las amenazas naturales (deslizamientos, crecientes súbitas, sedimentación, inundaciones y sequías). 

El Estudio nacional de la degradación de suelos por erosión en Colombia, se realizó con el apoyo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADS, la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales – U.D.C.A, el SINA, los gremios y las autoridades político administrativas regionales y locales, en el marco de la implementación de la Política para la Gestión Sostenible del suelo en Colombia; se siguieron los lineamientos metodológicos del “Protocolo para la identificación y evaluación de la degradación de los suelos por erosión” (IDEAM, MADS, UDCA, 2015), mediante la interpretación de imágenes de sensores remotos, trabajos de campo, pruebas de laboratorio, análisis de la información oficial más reciente de cubrimiento nacional disponible.

El país, por primera vez cuenta con un estudio integral que se espera sea la Línea base para el monitoreo y seguimiento de la degradación de suelos por erosión en Colombia, la cual incluye una base de datos en formato GDB y Shape File, el mapa con las salidas gráficas para el área continental e insular de Colombia, por áreas hidrográficas, por autoridades ambientales regionales y autoridades político administrativas a nivel de departamento; el análisis y la evaluación de las causas, las fuerzas motrices, el estado actual, los impactos y acciones de respuesta que se adelantan para prevenir y mitigar esta problemática en el país. De igual manera es la base para la generación del indicador oficial del estado de la degradación de los suelos por erosión, denominado “Proporción de suelos degradados por erosión,” PSDE.

La "línea base de degradación de suelos por erosión", a escala 1:100.000 a nivel nacional para Colombia, se elaboró por medio de la aplicación del Protocolo para la Identificación y evaluación de la degradación de suelos por erosión (IDEAM, U.D.C.A, 2015, con datos e información del periodo 2010 y 2011). Según este protocolo, la metodología general se estructura a través de fases, etapas y actividades. Las fases son tres: i) zonificación, cuyo objetivo fue elaborar el mapa de degradación de suelos por erosión para identificar el “estado” actual del proceso en el país; ii) caracterización, cuyo objetivo fue establecer las relaciones entre los agentes causantes del proceso de erosión y las consecuencias que este ha tenido en los aspectos ecológicos, sociales y económicos; y finalmente, iii) análisis y evaluación donde se obtuvo información a partir de la relación de indicadores según el modelo de fuerzas motrices, presión, estado, impacto y respuesta (FPEIR), cuyo producto principal son indicadores de análisis de causas, estado, impactos y respuestas. Las fases de zonificación y caracterización se realizaron de forma paralela y los resultados de estas dos fueron necesarios para iniciar la fase de análisis y evaluación.

En la zonificación se identifican los procesos de erosión por medio de delimitación espacial de las áreas afectadas con la respectiva calificación de acuerdo con la clasificación por tipo (factor), grado (intensidad y severidad) y clase (rasgos en el terreno) del proceso. Los resultados se presentan en hectáreas y porcentaje de afectación por erosión de suelos en las siguientes unidades
de análisis: país, departamento, jurisdicción de las autoridades ambientales regionales (las Corporaciones autónomas regionales y las Corporaciones de desarrollo sostenible), y por áreas hidrográficas.

El 40% (45.379.057 ha) de la superficie continental e insular se encuentra afectada por degradación de suelos por erosión en Colombia, de las cuales el 20% (22.821.888 ha) presenta erosión ligera, el 17% (19.222.575 ha) erosión moderada, el 3% (3.063.204 ha) erosión severa y el 0,2% (271.390 ha)
presenta erosión muy severa. Es importante señalar que el grado moderado es el más crítico, ya que puede tender a degradación severa siempre y cuando no se tomen medidas para su protección, control y
recuperación. En la erosión moderada ya se ha perdido el primer horizonte del perfil de suelo o parte de él; en ese horizonte o capa superficial del suelo es donde se realiza la mayor actividad agrícola y pecuaria y donde se encuentra la mayor cantidad de materia orgánica que es la responsable de direccionar la estabilidad y resiliencia de los suelos, frente a los impactos adversos de la variabilidad y cambio climático.

Entre las principales causas directas de la degradación de los suelos por erosión, en Colombia se encuentra: La deforestación es una de las principales causas de la degradación de suelos por erosión en Colombia. De acuerdo con los informes del IDEAM 2015, más del 60% de las áreas deforestadas entre 1990 y 2010 se encuentran con algún grado de erosión, equivalentes a 4 millones
de hectáreas. Las actividades y factores socioeconómicos, que mayor presión ejercen sobre los suelos y ocasionan degradación por erosión, se localizan en: los distritos de riego (94,4%), en los territorios agropecuarios (agrícolas 92,9%, agropecuario 88.2%, ganaderos 77,3%), en territorios con conflictos de uso por sobreutilización de los suelos (90,9%), subutilización (80,4%) y por los incendios de la cobertura vegetal (80,9%). Por extensión del país, con diferentes grados de erosión (magnitud) los factores y actividades que más ejercen presión son: los incendios de la cobertura vegetal con 26.803.123 ha; en las tierras ganaderas con 26.334.154 ha; en los climas secos con 25.784.081 ha y en los climas húmedos con 19.592.989 ha; por la sobreutilización de los suelos con 12.164.145 ha y la subutilización con 11.985.914 ha degradadas.

El 67% de los suelos con algún grado de erosión del territorio continental colombiano aparecen principalmente en las zonas de clima seco; mientras que el 33% restante se encuentra en climas húmedos. La erosión es uno de los procesos de degradación del suelo, que más afecta al país y genera una problemática ambiental sin precedentes y desconocida. Las fuerzas motrices o causas indirectas, identificadas están relacionadas con el uso, manejo y gestión insostenible de los suelos del país, como lo cita la Política para la Gestión Sostenible del Suelo.

De acuerdo con el estudio, la degradación de suelos por erosión afecta a 13.326.635 de hectáreas de suelos aptos para la agricultura y la producción de alimentos, correspondientes al 60,4% de su área; 5.506.809 hectáreas de suelos aptos para la ganadería, correspondientes al 36,3% de su área; y 2.321.760 de hectáreas con suelos aptos para usos agrosilvopastoriles, correspondientes al 57,2% de su área y sobre estos suelos se proyecta el desarrollo del campo y del país.

El país cuenta con un referente del estado actual de los suelos, que contribuye a orientar las acciones de gestión pública y privada, en lo técnico y de inversión en las zonas afectadas por erosión, que permitan la gestión integral sostenible del suelo y la consolidación de una paz duradera.