Reseña

Basic - Cartagena: Interacciones entre cuenca, mar y comunidades – ciencia para tomadores de decisión.

Mención Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible - 2018

AUTORES: Juan Darío Restrepo Ángel (Coordinador), Profesor Investigador  de la de la Universidad EAFIT, Medellin, Juan Camilo Cárdenas Campo, Profesor Titular de la Universidad de Los Andes, Bogotá, D.C, y Doris Esther Gómez Camargo, Directora del Doctorado en Medicina Tropical, de la Universidad de Cartagena.

Los “mitos” sobre los niveles de contaminación han demostrado la necesidad de realizar ciencia pertinente que entregue las herramientas para mejorar la gestión en la Bahía y la de sus entornos demográfico y natural. BASIC generó el diagnóstico “clínico” ambiental de las aguas y sedimentos de la bahía y entregó la visión más confiable hasta el momento de los niveles de contaminación y de su relación con la pesca y la salud de las comunidades, resultados ya entregados a las autoridades para política pública ambiental.

Los resultados de BASIC muestran que un 30% de los sedimentos que llegan a la bahía son generados por la deforestación en la cuenca del Magdalena y que cerca de una tercera parte de la contaminación de la bahía es debida a los aportes de sedimentos y contaminantes desde el interior del país. Si las condiciones climáticas y de impacto humano se mantienen en la cuenca del Magdalena en el corto plazo, los escenarios numéricos al año 2020 indican incrementos de aportes a la bahía de caudal del 164% y del transporte de sedimentos de un 220%.

En cuanto a los niveles de contaminación, el problema no se limita sólo al mercurio y a la turbidez de las aguas, como se creía anteriormente. La calidad sanitaria de las aguas se encuentra afectada por contaminantes microbiológicos con concentraciones por encima de los estándares nacionales e internacionales para la recreación, incluyendo coliformes fecales y enterococos.

La pesca se ve impactada directamente por las condiciones de bajo oxígeno en la bahía, con concentraciones por debajo de la norma nacional (<4 mg/L), encontradas a partir de los cinco metros desde la superficie hasta el fondo de la bahía. Esta limitación de oxígeno o condiciones hipóxicas se deben al aporte de ~15.9 ± 11.7 toneladas diarias de materia orgánica. Varios metales pesados, además del mercurio, como cadmio, cromo, cobre y níquel, se encuentran en los sedimentos de la bahía en concentraciones superiores a los niveles de impacto potencial utilizados por agencias ambientales de los EEUU. Todos estos niveles de contaminación no pueden ser evacuados eficientemente por las corrientes, como se pensaba antes. En gran parte del año, la renovación de las aguas de la bahía toma entre tres y nueve meses. Los estudios de toxicología de la pesca artesanal mostraron concentraciones de cromo en los peces hasta dos veces más altas que las concentraciones límite establecidas por organismos internacionales, de mercurio hasta tres veces, y de plomo hasta ocho veces más altas que la concentración límite definida por la Unión Europea.

Los resultados sugieren que se trata de procesos recientes de acumulación de estos metales en los peces (<6 meses). La realización de juegos económicos con la comunidad de pescadores exploró estrategias de mejoramiento de ingresos para compensar los niveles actuales de pesca insostenible. Los pescadores están dispuestos a pagar $2710 pesos/kg de pescado para una disminución de 10% en el nivel de contaminación. En cuanto a los impactos de la contaminación en la salud pública, los exámenes toxicológicos indicaron la presencia de elementos como mercurio en un 45% de los casos estudiados; el 69% de las viviendas inspeccionadas evidenció la presencia de mosquitos y vectores para enfermedades de tipo infeccioso y el 66.4% de los individuos entrevistados reportaron al menos un episodio anual de fiebre y diarrea debido a la presencia de microorganismos bacteriano de las aguas para consumo humano.

Un diagnóstico de los planes de manejo existentes encontró que no fueron desarrollado con procesos coherentes. Dichos planes carecen de procesos participativos, metodologías estandarizadas y vínculos inter-instituciones. Se recomienda aplicar un Distrito de Manejo Integrado (DMI), un instrumento que permite la gestión de áreas protegidas y actividades industriales bajo el mismo marco legal. BASIC ha sensibilizado con diferentes actores, incluyendo academia, gobierno, organizaciones no gubernamentales, sector privado y ciudadanía, la discusión técnica hacia la construcción de un Modelo de Gestión de Bahía.