Discurso

La salsa en tiempos de “nieve”. La conexión latina Cali - Nueva York (1975 – 2000)

Ganador Ciencias Sociales y Humanas - 2021

Palabras de Alejandro Ulloa Sanmiguel, Profesor Titular, Escuela de Comunicación Social, Universidad del Valle, Cali en la ceremonia entrega Sexagésima sexta de galardones, Bogotá, D.C., 20 de octubre de 2021, Museo El Chicó.

El silencio de la escritura en un país de sobrevivientes

“El olvidado asombro de estar vivos…” (Octavio Paz)

Buenas tardes…

Como profesor de la universidad del Valle quiero agradecer a la Fundación Alejandro Ángel Escobar por su apoyo a la investigación académica y la producción del conocimiento, al promover el desarrollo del pensamiento complejo, tan necesario en nuestro país y en el mundo contemporáneo. Agradezco igualmente al jurado que seleccionó de manera unánime mi trabajo y ha hecho posible mi presencia en este memorable evento. Es un gran honor estar aquí y compartir con ustedes este honroso privilegio. Agradezco a la Universidad del Valle y su vicerrectoría de investigaciones el haber financiado la investigación presentada en la convocatoria de la Fundación Ángel Escobar 2021. Agradezco al programa editorial de la misma universidad por haber publicado el libro ganador. Agradezco por supuesto a mi familia, mi madre, mi esposa y mis hijos, a los que dedico este prestigioso galardón. Colombia es un país de sobrevivientes. Durante los doscientos años de vida republicana que llevamos como nación, hemos sobrevivido a las guerras internas, a las guerrillas y la guerra de guerrillas. Hemos sobrevivido al paramilitarismo en sus múltiples versiones, al narcotráfico en todas sus modalidades, a la delincuencia organizada y a la desorganizada, así como hemos sobrevivido a la violencia oficial e institucional en todas sus formas, físicas y simbólicas.

Hemos sobrevivido a la drogadicción, multiplicada a nuestro alrededor, así como hemos sobrevivido a otras adicciones, entre ellas la “adicción” de muchos colombianos a la violencia, que parece no tener fin en la inseguridad urbana de nuestros días. Hemos sobrevivido a la pandemia del covid 19 y a la infodemia de las plataformas digitales y las redes sociales. Más aún, hemos sobrevivido al desgaste físico y emocional de las clases virtuales, un remedio que resultó peor que la enfermedad, esa enfermedad endémica que es la educación de mala calidad, agudizada en esta coyuntura crítica que nos ha sometido al dominio de las pantallas.

Hemos sobrevivido a las noticias falsas, y a la pos verdad, ese nuevo régimen de comunicación y significación en el que la verdad parece estar perdiendo el aura de prestigio, de respeto y reconocimiento colectivo que tuvo a lo largo de la historia. Hemos sobrevivido al miedo, a la incertidumbre y a un encierro dudoso, en los tiempos del ruido. Amenazados por doquier, el miedo nos acorrala ante la catástrofe anunciada, el desastre imprevisto o la masacre inmediata. Ni la indiferencia de las mayorías ha podido derrotarlo. Junto a la corrupción, la impunidad y la injusticia, el miedo se ha convertido en otro de nuestros enemigos más cercanos entre tanto ruido que nos impide escuchar serenamente. Pero hemos sobrevivido a todos ellos. Este premio es una prueba de supervivencia. Y así como hemos sobrevivido, también hemos resistido a los fantasmas del pasado, encarnados en todas las formas de transgresión social que caracterización hoy a buena parte de la sociedad colombiana. Hemos resistido al cinismo, a la mentira oficial y a los abusos del poder. Acojo este premio como una prueba de resistencia contra todo ese malestar que nos agobia, malestar confrontado con la esperanza y la solidaridad que nos alientan siempre. Este premio es una prueba de que la esperanza y la solidaridad no han sido en vano, y que debemos mantenerlas como una bandera en lo más alto, de mano en mano, hasta el final.

Quiero terminar reafirmando los versos de Octavio Paz, e invitándolos a recordar en silencio cada día “El olvidado asombro de estar vivos”. El libro premiado es también un silencioso homenaje al silencio, ese resguardo del espíritu donde nos atrincheramos, para sobrevivir y resistir, a través de la escritura.

MUCHAS GRACIAS …. ….