Reseña

Makers of Democracy. A Transnational History of the Middle Classes in Colombia.

Mención Ciencias Sociales y Humanas - 2020

AUTOR: Abel Ricardo López Pedreros, Professor of History, Western Washington University, U.S.A

Este libro examina por qué y cómo la clase media—en tanto idea, práctica colectiva, experiencia subjetiva e identidad social—llegó a ser criterio principal de lo que significaba vivir en sociedades democráticas durante la segunda mitad del siglo XX. Mirando el caso bogotano en un contexto trasnacional, el texto explora el alcance decisivo que, en la formación de la clase medias, tuvieron la extraordinaria expansión del poder de los Estados Unidos, la presencia de agencias y fundaciones internacionales, la consolidación de posturas políticas radicales, el crecimiento del sector de servicios, la reconfiguración del estado nación en Colombia, y la reorganización del catolicismo colombiano después de la segunda guerra mundial.

Sigue las luchas de algunos actores sociales—profesionales, oficinistas y pequeños industriales—por encontrar un lugar en una sociedad transnacional cambiante; se muestra que sus diversos y contradictorios proyectos democráticos mantuvieron rígidas fronteras sociales, perpetuaron las desigualdades materiales, construyeron distinciones de género y estructuraron categorizaciones raciales para así materializar unas identidades como hombres y mujeres de clase media.

El texto incluye dos partes. Por un lado, el libro presenta una historia de cómo una idea de clase media influyó decisivamente en la consolidación de nuevas metodologías del gobierno “democrático” de los Estados Unidos quien buscaba una nueva forma de ejercer su poderío imperial. Trabajando íntimamente con gobiernos europeos y latinoamericanos, el país del norte se embarcó en sendos programas de desarrollo—tales como la Alianza para el Progreso—que buscaban consolidar una sociedad de clase media en la cual el consumo, la propiedad privada, el mérito profesional, el esfuerzo individual, y la meritocracia crearía una democracia más allá de la “peligrosa” lucha de clases y la “caduca” politización de la sociedad. Desde finales de los años 50 hasta principios de los 70, El Frente Nacional busco naturalizar a través de varios programas de instrucción política, desarrollo económico y educación formal esta visión de democracia.

Fue esta búsqueda la que abrió oportunidades laborales, educativas y empresariales para una generación de actores sociales (profesionales, profesores, oficinistas y pequeños propietarios) quienes, por lo menos durante la primera mitad de los años 60, apoyaron tales programas de desarrollo precisamente porque estos les permitía apropiarse como suya—y solo suya—la definición de democracia y así materializar unas distinciones de género y unas jerarquías de clase.

Por otro lado, el libro le sigue la pista a las experiencias subjetivas de clase y género de una generación de hombres y mujeres que, dadas estas condiciones históricas y discursivas, se definieron como parte de una clase media. Pero el libro también argumenta que a medida que estos actores luchaban por ser parte de una clase media en oposición a unas clases trabajadoras y a unas oligarquías, muchos de estos ellos experimentaron una radicalización política que los llevo a participar de manera critica en la formación de una nueva izquierda. Así, ya para finales de los años 60 y principios de los 70, esas clases medias radicalizadas jugaron un papel crucial en la desarticulación del Frente Nacional, sus políticas de desarrollo y su visión de democracia, las mismas realidades que habían permitido la materialización de unas identidades de clase media.

Por último, el libro estudia como las nuevas racionalidades económicas y políticas de finales de los años setenta y comienzos de los ochenta contribuyeron a la reinvención de ideas y prácticas colectivas propias de la clase media, con el propósito de hacer parte de una incipiente pero importante legitimidad política y social de talante neoliberal. Se detalla, además, la contienda a través de la cual una “clase media neoliberal” triunfa parcialmente sobre otra más “progresista.” Esta noción neoliberal de clase media, tan elogiada a nivel global fue un producto histórico y político de una larga lucha en la que otras versiones de lo que significaba ser clase media fueron derrotadas en franca lid o a sangre y fuego. Así, el libro cuestiona esa narrativa dominante en la cual el neoliberalismo ha sido una imposición de unas oligarquías todas poderosas quienes ha promovido una retórica vacía sobre una posibilidad de constituir una sociedad de clase media, un sofisma de distracción que esconde cómo se ejerce realmente el poder, un discurso que busca ocultar la verdadera lucha de clases de nuestro tiempo entre los grupos populares y las élites. Importancia y aporte al conocimiento: Ante todo, estas historias contribuyen a nuestra lucha por construir una sociedad pacífica.

Por un lado, modifican los relatos críticos que representan a las clases medias de Colombia como en una burbuja histórica, tocada solo esporádica o recientemente por la violencia y en su mayoría indiferente a lo que ha sucedido en lugares rurales; un grupo urbano sin ideología o identidad política propias, actores históricos siempre deferentes con los intereses de la élite y, por lo tanto, con un orden político que no es particularmente suyo. Más aún, cuestionan una idea muy difundida según la cual el conflicto armado, junto con sus causas políticas, sociales y económicas, ha sido ajeno a la población urbana, muchas veces imaginada como predominantemente de clase media.

Aunque ha habido una amplia discusión sobre cómo los diferentes actores de la sociedad colombiana han contribuido y participado en la perpetuación del conflicto (élites, países imperialistas, corporaciones multinacionales, grupos armados, militares, medios de comunicación y el estado), las clases medias parecen estar protegidas por la suposición de que carecen de intereses políticos propios y, por lo tanto, ha estado por fuera de las historias de Colombia. Simplemente han seguido los parámetros de poder impuestos por las oligarquías. Dichas explicaciones otorgan a las clases medias una superioridad moral, una distinción ética y un papel político que les permite evadir la responsabilidad colectiva en una definición jerárquica de democracia que creó parcialmente las condiciones materiales para la perpetuación de un conflicto armado en Colombia.

Lo que muestra el libro es que deberíamos reflexionar sobre cómo las personas de clase media, lejos de ser actores pasivos o aislados en la historia de las relaciones de poder, han desempeñado un papel fundamental en la producción de las mismas jerarquías que legitiman múltiples formas de violencia infligidas a quienes estos hombres y mujeres de clase media han considerado como lo opuesto a una verdadera democracia y por lo tanto excluibles de ella: los grupos subalternos del campo y la ciudad.

De esta manera, reconoceríamos que la formación de las clases medias ha sido una historia de explotación económica, exclusión política, y distinción cultural. Y, siguiendo al historiador Michael Rothberg, podríamos concluir que las clases medias han sido, históricamente, sujetos políticos involucrados en el conflicto ya que su existencia como clase ha sido posible gracias a la consolidación de un orden jerárquico y de dominación que ellos mismos han creado y al cual han definido—y defendido—como democracia. Y si este es el caso, habría que preguntarnos: ¿por qué seguimos canonizando a una clase media como prerrequisito celestial-trascendental de una verdadera democracia?

El libro entonces invita a repensar nuestra noción de democracia a la hora de festejar la era del posconflicto y de dar respuesta a la crisis actual de las democracias representativas. Ante todo, es una invitación a escribir sus historias para encontrar su genealogía, limitaciones y alcances. Propone entender la democracia no como una quimera ideológica de emancipación total y a la vez de armonía social, o como un destino con base en un modelo único y al que todas las sociedades deben someterse; es preferible verla como espacio de confrontación de ideas, luchas entre subjetividades, conflictos sociales y luchas de poder.